Entrevistas

«Es un error no contemplar como un ‘pack’ a la investigación básica o pre-clínica y a la investigación clínica»

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Gina Lladó Jordan es Doctora en Biomedicina y ciencias de la salud, con calificación Cum Laude, por la UEM, facultad de ciencias biomédicas. Máster en Microbiología (USJ), Máster en Nutrición y Salud (UOC), Máster en formación de profesorado en la especialidad de biología (UBU), Máster en quirófano y reanimación (USJ), Máster MBA en Dirección y Gestión de Centros médicos y hospitales. Actualmente trabaja en el Instituto de Investigación IDIVAL y es tutora y profesora en el Máster de Nutrición y Salud (UOC) y el Máster de Bioinformática y Bioestadística (UOC). También es docente universitaria en la Universidad Ui1 y en UEMC, impartiendo, entre otras, asignaturas vinculadas a la evidencia científica o la metodología de investigación. Autora de 3 libros y participante en múltiples congresos, proyectos y grupos de investigación.

No hay duda de que la investigación sanitaria contribuye a la mejora de los servicios asistenciales y el cuidado de la salud. Sin embargo, no son muchos los estudiantes de ciencias de la salud que se decantan, finalmente, por dedicarse a la investigación, ¿qué fue lo que le llevó a usted a decidirse por la investigación?

En mi caso, a nivel laboral, he dado muchísimas vueltas. Como en casi todos los aspectos de la vida, en lo profesional, cada persona debe irse conociendo poco a poco… Puedes intuir lo que te gusta, pero la realidad es que no lo sabes con seguridad hasta que estás en ello de lleno. Yo empecé interesada por la actividad asistencial y estudié enfermería. Más tarde, mientras ejercía como enfermera, me interesé por las ciencias básicas y biomédicas y ello me llevó a entrar en otros programas universitarios, como el de biomedicina, culminando mi formación en una tesis doctoral centrada en biomarcadores de los Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Personalmente estoy encantada de tener un perfil “mixto” que incluya formación básica y clínica, puesto que me permite entender la investigación de una forma más global. Creo que es un error no contemplar como un “pack” a la investigación básica o pre-clínica y a la investigación clínica. Ambas juegan un papel vital en el desarrollo de la ciencia y la medicina y tienen un claro impacto también a nivel asistencial. No tiene sentido la una sin la otra.

En este sentido, ¿cuál es su campo de investigación?

En la actualidad estoy contratada en un proyecto europeo vinculado a la robótica y la cirugía. Concretamente, en neoplasias del colon derecho. Paralelamente sigo investigando en Trastornos de la Conducta Alimentaria, me concedieron financiación para ello y dispongo de un proyecto propio.

¿Trabaja en el laboratorio?

No. Pese a que en el pasado sí que he realizado labores vinculadas a las ciencias básicas, con muestras biológicas, en la actualidad, en general, trabajo en investigación clínica y no uso muestras biológicas sino datos. ¡Muchísimos datos! Por ello no voy a ningún lado sin mi ordenador.

¿Le ha costado llegar al puesto que ocupa actualmente? Es decir, ¿Cree que es fácil dedicarse a la investigación o, por el contrario, existen una serie de trabas que lo hacen más complejo?

Puedo decir con seguridad que no es nada fácil. A día de hoy, para mí, sigue sin ser fácil. Si quieres trabajar en investigación e investigar en algo propio nunca puedes acomodarte. Para quien piense que todo acaba con el doctorado, se equivoca.

Podríamos decir que es todo lo contrario. Inicia con el doctorado y a ello le siguen diversas luchas. Luchas para conseguir publicaciones, acreditaciones, colaboraciones, financiaciones, becas, contratos… Nunca puedes bajar el ritmo u otras personas ganarán la carrera, y eso te deja fuera. A ello hay que sumarle la inestabilidad contractual… Como ves, nada fácil pero muy entretenido.  

¿Considera que para ser investigador hay que tener una capacidad intelectual superior?

No. Considero que hay que tener pasión, constancia y paciencia ¡mucha paciencia! Como me dijo en su día una de mis directoras de tesis “esto es una carrera de fondo”.

Últimamente ha cogido fuerza el término de la bioética, ¿cree que la ciencia y las investigaciones tienen un límite moral?

Sin duda la investigación en salud tiene y, en mi opinión debe tener, un límite moral. Cuando trabajas con personas no todo vale.

¿Por qué cree que se investiga? ¿Por necesidad, dinero, demanda…?

Llámame romántica, pero quiero pensar que se investiga por necesidad o para dar respuestas y soluciones a necesidades. Pese a lo dicho, en cierto modo, también se puede considerar que se investiga por “demanda”. Es evidente que suelen conseguir más fondos los grupos de investigación que investigan en enfermedades muy prevalentes que aquellos que lo hacen en enfermedades raras, por ejemplo.

¿Qué investigaría si pudiese hacerlo sin ningún límite monetario?

Es una pregunta difícil. Personalmente investigaría en factores de origen biológico vinculados a los Trastornos de la Conducta Alimentaria. El motivo es que me apasiona esa línea de investigación. Pero seguro que, si realmente no hubiera ningún límite, me metería en muchos más líos. Las enfermedades no descansan y todavía convivimos con muchas que no son curables y algunas que no son ni tratables.

Por último, ¿qué le diría a aquellas personas a las que les llama la atención la investigación pero no están seguras de si dedicarse a ella o no?

Les diría que, como he comentado al principio, es imposible estar seguro de algo hasta que lo intentas y lo conoces de cerca. Por lo tanto les animaría a intentarlo. La magia está en no quedarse quieto, en no tener miedo a conocer cosas nuevas, en crecer y en no ponerse límites. Si nunca lo intentas, nunca lo sabes.

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