Investigación

Interrogantes sobre la eficacia de utilizar lentes con filtro azul para gafas

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La tendencia actual de utilizar lentes de filtro azul para gafas, que ha ido en aumento en los últimos años, ha sido cuestionada. A pesar de las afirmaciones en ópticas sobre su capacidad para aliviar la fatiga visual y proteger la retina, la evidencia científica no respalda estas declaraciones. Una revisión reciente de estudios publicada en la revista Cochrane Database of Systematic Reviews concluye que «las lentes con filtro de luz azul no deben ser recetados ampliamente a la población en general».

Expertos de la Universidad de Melbourne examinaron estudios que comparaban lentes con filtro de luz azul con lentes regulares para evaluar su impacto en la calidad visual, protección de la retina y calidad del sueño. El análisis abarcó 17 ensayos controlados aleatorios realizados entre 2009 y 2021, con 619 pacientes en total.

Los resultados señalan que «los lentes con filtro de luz azul no demuestran beneficios notables para reducir la fatiga visual causada por el uso de computadoras en comparación con lentes sin filtro de luz azul. Además, no está claro si afectan la calidad de la visión o el sueño, y los efectos en la salud de la retina siguen siendo inciertos. Estos hallazgos deberían ser considerados por aquellos que consideren adquirir estos lentes», según Laura Downie, autora principal del estudio.

Las lentes de filtro azul no demuestran beneficios notables

A pesar de la frecuente recomendación de estos lentes en ópticas, «los resultados no respaldan su uso generalizado para reducir la fatiga visual relacionada con el uso de ordenadores. Profesionales y consumidores deben considerar estos resultados», señala Downie. Añade que, aunque se recetan bajo afirmaciones de beneficios, los resultados muestran que «la evidencia que respalda estas afirmaciones no es concluyente y es incierta«.

José Urcelay, director de Oftalmología en el Hospital Universitario Gregorio Marañón, destaca la credibilidad de estudios respaldados por la metodología Cochrane. «Es cierto que las pantallas generan malestar y fatiga ocular. Pero no está demostrado que esto se deba a emisiones de luz», dice. A menudo, estas molestias se deben a sequedad ocular.

Indicar que, si alguien experimenta incomodidad al mirar pantallas, es aconsejable «emplear lágrimas artificiales de forma preventiva, antes de iniciar las actividades diarias y de manera regular, sin aguardar a que los síntomas se manifiesten, ya que en ese punto podría ser demasiado tarde». Además, es recomendable realizar pausas breves y descansar la vista, dirigiendo la mirada hacia distancias más amplias, como una ventana o el horizonte, al menos durante un minuto cada hora.

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