Nutrición y Dietética

¿Cuáles son los alimentos más ricos en magnesio y por qué a veces no basta con la dieta?

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Antes de pensar en cualquier complemento alimenticio, vale la pena recorrer el camino más sencillo y, a la vez, el más eficaz: nuestro plato. La alimentación cotidiana es, y debe seguir siendo, la primera fuente de magnesio del organismo. La EFSA ha fijado el Valor de Referencia de Nutrientes (VRN) del mineral en 375 mg/día para un adulto. Una cifra que parece modesta y que, sin embargo, queda fuera del alcance de cerca de un tercio de la población adulta española, según los datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE) publicada por la AESAN.

Tabla de los alimentos más ricos en magnesio

Antes de entrar en detalle, veamos una panorámica rápida de las concentraciones de magnesio más destacadas en alimentos (expresadas en miligramos por cada 100 g de alimento):

AlimentoMagnesio (mg/100 g)
Semillas de calabaza~535 mg
Cacao en polvo desgrasadohasta ~500 mg
Sésamo~350 mg
Semillas de chía~335 mg
Anacardos~290 mg
Almendras~270 mg
Chocolate negro 85 %~230 mg
Alubias negras (cocidas)~170 mg
Nueces~160 mg
Avena integral~140 mg
Judías blancas~130 mg
Garbanzos (cocidos)~115 mg
Arroz integral~110 mg
Espinacas frescas~80 mg
Plátano~30 mg

Los seis grupos de alimentos más densos en magnesio

Frutos secos y semillas

Las semillas de calabaza encabezan la lista con alrededor de 535 mg por cada 100 g, una de las concentraciones más altas del reino vegetal. Le siguen las semillas de chía (335 mg), el sésamo (350 mg), las almendras (270 mg), los anacardos (290 mg) y las nueces (160 mg). Una pequeña porción diaria de 30 g, es decir, un puñado discreto, puede cubrir entre el 20 % y el 40 % de las necesidades del día.

Legumbres

Las alubias negras (170 mg/100 g cocidas), las judías blancas (130 mg) y los garbanzos (115 mg) representan una fuente accesible, económica y profundamente arraigada en la cocina mediterránea. Una ración semanal de legumbres, en cualquier preparación clásica (cocido, ensalada, hummus, guiso), aporta cantidades significativas del mineral, además de proteínas vegetales y fibra fermentable.

Cereales integrales

La diferencia entre el cereal integral y el refinado es decisiva. El arroz blanco aporta apenas 25 mg de magnesio por 100 g; el arroz integral, 110 mg. El pan blanco, 20 mg; el pan integral, hasta 80 mg. La avena integral alcanza los 140 mg. La razón es simple: el magnesio se concentra en el germen y el salvado del grano, partes que elimina el proceso de refinado. Sustituir las versiones blancas por integrales es, probablemente, la acción dietética más eficaz para aumentar el aporte diario sin esfuerzo añadido.

Verduras de hoja verde

La clorofila contiene magnesio en su estructura química central. Espinacas (80 mg/100 g), acelgas, kale, hojas de remolacha y rúcula son aportes interesantes, particularmente cuando se consumen frescas y en cantidad. Una ensalada generosa o un salteado breve preserva el contenido mineral mejor que las cocciones prolongadas, que pueden provocar pérdidas significativas por lixiviación en el agua de cocción.

Chocolate negro y cacao

El cacao en polvo desgrasado puede contener hasta 500 mg de magnesio por 100 g. Un chocolate negro con un 85 % de cacao aporta alrededor de 230 mg. Una motivación más para preferir las variedades de alto porcentaje, siempre con moderación: las calorías y los azúcares libres siguen siendo un parámetro a vigilar.

Frutas

Las frutas, a menudo asociadas al potasio, también aportan magnesio en cantidades modestas pero relevantes en el cómputo diario. Plátano, aguacate, higos secos, dátiles, kiwi y frambuesas figuran entre las más interesantes. El binomio magnesio + potasio es especialmente destacable en el plátano y el aguacate, dos aliados de la cocina mediterránea.

Agua mineral

A menudo olvidada, el agua mineral con un contenido elevado de magnesio (más de 50 mg/L) puede aportar entre 100 y 150 mg al día sin esfuerzo, en función del consumo. Las etiquetas alimentarias españolas indican esta información de manera obligatoria. Consultar el contenido en magnesio del agua de consumo habitual es un gesto rentable.

Magnesio y otros nutrientes: sinergias clave

El magnesio no actúa aisladamente. Su biodisponibilidad y su utilización metabólica dependen de la presencia simultánea de otros nutrientes:

  • Magnesio y vitamina D: la vitamina D requiere magnesio como cofactor para su activación enzimática. Un aporte insuficiente del mineral puede coincidir con periodos de cansancio inespecífico, especialmente en invierno. Las espinacas, las legumbres y el pescado azul cubren ambos vectores.
  • Magnesio y potasio: ambos minerales participan en el equilibrio electrolítico y en la función muscular normal. Plátano, aguacate, alubias y patata son fuentes simultáneas interesantes.
  • Magnesio y omega 3: las nueces y las semillas de chía aportan ambos nutrientes. Una merienda con un puñado de nueces es, en este sentido, una de las opciones nutricionales más rentables del día.

Por qué la dieta a veces no basta

A pesar de la riqueza teórica de la alimentación mediterránea, varios factores explican por qué el VRN sigue siendo difícil de alcanzar para muchas personas:

  • El refinado sistemático de los cereales, dominante en la oferta industrial española actual.
  • La menor mineralización de los suelos agrícolas modernos, que reduce el contenido en magnesio de los vegetales cultivados de forma intensiva.
  • El consumo elevado de café, té y bebidas azucaradas, que aumenta las pérdidas urinarias del mineral.
  • Los entrenamientos intensos, que multiplican las pérdidas a través del sudor.
  • Determinados tratamientos médicos, como diuréticos, inhibidores de la bomba de protones o ciertos antibióticos, que pueden interferir en la absorción intestinal del mineral.

En este contexto, la suplementación puede tener sentido como apoyo nutricional, nunca como sustitución de la alimentación. Las formas orgánicas (citrato, bisglicinato, malato) ofrecen una biodisponibilidad superior a las inorgánicas (óxido, sulfato). Marcas como MaboNatur, respaldadas por el laboratorio madrileño Mabo Farma S.A., trabajan exclusivamente con estas formas y respetan los umbrales europeos de dosificación. Disponible en mabonatur.com y en más de 2000 farmacias de España.

El criterio que importa

La pregunta correcta no es «¿cuántos suplementos de magnesio debo tomar?» sino «¿qué lugar tiene el magnesio en mi plato actualmente?». Una vez respondida con honestidad, idealmente con la ayuda de un profesional sanitario o de un nutricionista, la suplementación, cuando es necesaria, se convierte en un complemento auténtico, no en un reemplazo disfrazado.

Las alegaciones EFSA del magnesio (contribución al metabolismo energético, al sistema nervioso, a la función muscular, a la función psicológica, al equilibrio electrolítico, a la síntesis proteica, al mantenimiento de los huesos y los dientes, a disminuir el cansancio y a la división celular) son válidas sea cual sea la fuente del mineral. La diferencia, entonces, no está en lo que el magnesio hace, sino en cómo de bien llega.

Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta equilibrada y variada y de un estilo de vida saludable. En caso de duda, consulte a su farmacéutico o profesional sanitario.

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