Psicología

La comunicación silenciosa

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Tal vez te parece un sinsentido el título de este post porque la comunicación siempre se produce rodeada de sonidos, ¿no?

Debes saber que estamos muy acostumbrados a comunicarnos a través de los sonidos, pero que los humanos comunicamos mucho más de manera silenciosa… A través de la comunicación no verbal.

El 93% de lo que comunicamos, lo hacemos por canales silenciosos… Los gestos, las miradas, el tacto, los tonos de voz, las risas, los silencios, la forma en que mueves el cuerpo, etc.  Creo que este dato te ayudará a comprender que la comunicación es mucho más que lo que hablamos.

Yo me di cuenta de la importancia de la comunicación no verbal durante la etapa que trabajé en cuidados paliativos y aprendí cosas muy interesantes que hoy voy a compartir contigo.

Las miradas… Nuestros ojos son muy expresivos, capaces de mostrar al mundo lo que sentimos. Hay miradas de tristeza y miradas de amor, hay miradas de compasión y miradas de desesperanza. De hecho, a veces podemos comunicarnos y mantener una conversación silenciosa solo con mirar a los ojos de otras personas.

Aunque esto suele ocurrir con personas con quienes tenemos mucha confianza, yo me he encontrado y he participado en este tipo de miradas con muchos pacientes moribundos, quienes expresaban su pesar por tener que partir, que me formulaban mil preguntas cuya respuesta no encontraban en sí mismos ni en mí, porque dejaban al descubierto los misterios de la vida y de la muerte. Y en esas ocasiones está bien mantenernos en silencio, porque podemos dar soporte emocional solo con nuestra mirada, con nuestra presencia.

Tal vez temes mirar a los ojos de tus pacientes por temor a lo que te puedas encontrar, por miedo a intimidar o a que te intimiden, porque temes expresar tus emociones de manera silenciosa… eso que tanto miedo te da, es precisamente tu humanidad  al conectar y ayudar a otros. Si hablas con un paciente y no le miras a los ojos, parece que te importa poco, que no quieres contactar con su alma y eso te alejará de él o ella… de modo que mi consejo es que mires a los ojos… muestra tu humanidad, muéstrate tal y como eres porque eres una bella persona que desea ayudar a otros. Eso te define.

Las sonrisas… Solemos subestimar el poder de las sonrisas, en ocasiones las reservamos para unos pocos o llegamos a pensar que solo podemos sonreír cuando alguien hace algo para despertar en nosotros esa alegría que impulsa nuestra sonrisa.

He de decirte que no es así, que la alegría habita en ti y cuando sonríes sin razones aparentes, cuando compartes una sonrisa con tu paciente, estás transmitiendo tu seguridad, confianza y alegría. Y todas estas emociones relajan al enfermo y le hacen confiar en ti. Las situaciones que viven los pacientes oncológicos y paliativos, están llenas de tristeza, temor, desesperanza e incomprensión. Cuando se encuentran con un profesional que sonríe, se sienten más cómodos porque es señal de que no temes hablar con él o ella, incluso de lo malo, incluso del sufrimiento y las preocupaciones. Como puedes comprobar, el mensaje de las sonrisas es muy potente.

El tono de voz… Más allá de las palabras que usemos y de las preguntas que formulemos, el tono con el que hablamos transmite muchas emociones. De hecho el tono de voz debe adaptarse al discurso del paciente para que sea coherente… Pues no tendría sentido un tono de voz alegre cuando el paciente nos habla de sus miedos.

Sé que esto puede ser complicado porque el tono de voz no siempre lo controlamos conscientemente, pero para que haya coherencia entre lo que el paciente habla y tu tono de voz, debes saber que solo tienes que conectar emocionalmente con él, escuchar de manera genuina, atendiendo a todo lo que te dice. La empatía que nace de ti, es la que detecta las emociones ajenas y te hace acoplarte, adaptarte a ese discurso…

De modo que ya sabes, el único secreto para que tu tono de voz sea coherente con el estado del paciente, es conectar emocionalmente con él o ella. Y si sonríes y le miras a los ojos, esta conexión será mucho más sencilla.

Los silencios… También te quiero hablar de los silencios… En ocasiones los tememos porque son tan profundos… Expresan tanto dolor… En ocasiones surgen por falta de respuestas. En realidad los silencios son grandes compañeros de la comunicación emocional… Nos ayudan a reflexionar a nosotros y a los demás, nos permiten tomarnos un tiempo, vivir sin prisas.

Los silencios también están llenos de significados… En ocasiones porque la situación nos sobrepasa pero queremos acompañar aunque no tengamos todas las respuestas… porque el silencio acompaña… nos ayuda a estar en el presente… respirando momento a momento.

En cuidados paliativos, los silencios son esenciales… Porque no podemos responder a todo, porque el final de la vida es un misterio como lo es también la vida y en ocasiones solo podemos callar, respirar, acompañar.

El tacto… Por último… el tacto… tan comunicativo, tan sencillo. Hay quien dice que la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo… nos separa y nos une a los demás.

Cuando el sufrimiento está presente, nuestro tacto calma, acompaña, comunica el amor que hay en nosotros, que deseamos acompañar incluso en las situaciones más dolorosas. El tacto es calmante, tranquilizador. Puede ser solo tomar una mano entre las tuyas, puede ser echar tu brazo alrededor de sus hombros o tal vez solo tocar levemente el pelo para que sepa que no está solo, que nosotros le acompañamos, que le damos nuestro amor.

Y así… poco a poco… de manera silenciosa, ayudamos, acompañamos y amamos.

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