Salud Pública

Los tratamientos que existen para los linfomas

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Los linfomas son un tipo de enfermedades tumorales que afectan a los linfocitos, células que forman parte de nuestro sistema inmune. A pesar de que otros tipos de cáncer pueden afectar a su extensión en los ganglios linfáticos, la característica de los linfomas es que se originan en ellos.

Generalmente, el linfoma es un tipo de cáncer que se desarrolla cuando se produce un fallo en la forma de actuar de los linfocitos, que son las células blancas que ayudan a luchar contra las infecciones. Este fallo provoca la creación de una célula anormal que se convierte en cancerosa.

Los linfomas, al igual que el resto de cánceres, tienen sus tratamientos, que hemos dividido en cuatro: quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y trasplantes de células madre.

Quimioterapia

La quimioterapia usa medicamentos citotóxicos para destruir el cáncer. Estos medicamentos pueden modificar la forma en que las células cancerosas crecen y se dividen, pero también puede afectar a las células normales.

Se administra generalmente por sesiones de tratamiento. Después de cada sesión, el paciente tendrá unas semanas para descansar, dejando al cuerpo recuperarse de los efectos secundarios. La sesión más el periodo de recuperación constituye un ciclo de tratamiento. El especialista será el que decida cuantos ciclos harán falta.

La quimioterapia es el tratamiento principal para la mayoría de las personas con linfoma de Hodgkin, excepto algunas personas con LH con predominio linfocitario nodular.

La quimioterapia para el LH combina varios medicamentos, ya que los diferentes medicamentos eliminan las células cancerosas en distintas formas. Las combinaciones de los citotóxicosse conocen con abreviaturas: ABVD (adriamicina, bleomicina, vinblastina y dacarbacina). Es el tratamiento estándar que se utiliza en casi todos los estadios.

No obstante, también pueden causar efectos secundarios, que dependen del tipo y dosis del medicamento utilizado y de la duración del tratamiento. Entre los más comunes se encuentra la caída del pelo, úlceras en la boca, pérdida del apetito, náuseas y vómitos, diarrea, aumento de la probabilidad de tener infección, ya que el número de glóbulos blancos está muy disminuido; la formación de moretones y sangrado es más frecuente debido a que el número de plaquetas se ve disminuido y cansancio.

Estos efectos secundarios son temporales y desparecen con el tiempo, una vez que se haya terminado el tratamiento. En caso de aparecer efectos secundarios más graves puede que sea necesario retrasar la quimioterapia o reducir la dosis.

Radioterapia

La radioterapia utiliza rayos de alta energía para destruir las células cancerosas, dañando lo menos posible las células normales. Cuando el linfoma se encuentra en estadios precoces se administra después de la quimioterapia.

En estadios más avanzados, se utiliza también como parte del tratamiento para tratar áreas en los que aún existe el tumor. Además, antes de comenzar con la radioterapia, se debe realizar un TAC.

El tratamiento con radiación se administra 5 días a la semana durante varias semanas. El tratamiento es similar a una radiografía, pero más intensa. La sesión solo dura unos minutos, aunque colocar al paciente en el lugar correcto puede necesitar más tiempo.

Este tratamiento no causa dolor, en niños menores puede ser necesario sedarlos para asegurarnos de que no se mueven durante el tratamiento. Los estudios por imagen pueden localizar los lugares del LH con precisión, lo que ayuda a los doctores a dirigir la radiación hacia el linfoma protegiendo los tejidos normales adyacentes. Esto puede ser importante para reducir los efectos secundarios.

Existen diferentes tipos de radioterapia:

  • Radioterapia dirigida al lugar afectado: este tipo de radioterapia dirige la radiación solamente a los ganglios linfáticos en los que originalmente se encontraba el linfoma, así como cualquier área adyacente a la que el cáncer se haya extendido. Esto reduce el tamaño del área de tratamiento y ayuda a proteger a los órganos y a los tejidos normales a la radiación.
  • Radioterapia dirigida al campo afectado: este tipo de radiación solo trata las regiones con ganglios linfáticos que tienen linfoma de Hodgkin, aunque esto incluye áreas más extensas de tratamiento que la radioterapia dirigida al lugar afectado. Esto puede causar que llegue a órganos cercanos.
  • Radioterapia de campo extendido: a día de hoy se emplea en pocas ocasiones. La radioterapia se administra sobre las áreas de ganglios que contienen el linfoma y las áreas de ganglio normales circundantes, por eso es una radiación de campo extendido.
  • Irradiación corporal total: para tratar las células del linfoma que están por todo el cuerpo. Las personas que se someterán a un trasplante de células madre pueden recibir radiación a todo el cuerpo junto con alta dosis de quimioterapia.

Los efectos secundarios de la radioterapia dependen del lugar donde se aplique la radiación. Algunos posibles efectos son cambios en la piel de las áreas que reciben la radiación, que puede ir desde enrojecimiento hasta ampollas y descamación, cansancio, sequedad en la boca, náuseas y diarrea.

La radiación que se administra después de la quimioterapia puede aumentar el riesgo de infecciones.

Inmunoterapia

Consiste en la utilización de medicamentos para ayudar al sistema inmunitario de una persona para que destruya de una manera más eficaz a las células cancerosas.

Los Anticuerpos monoclonales (mAbs) son proteínas producidas por su sistema inmunitario para ayudar a combatir las infecciones. Estos anticuerpos se producen en un laboratorio, pueden ser diseñados para atacar a un blanco específico. Esto implica que el anticuerpo ataca a las células cancerosas, pero ignoran a las células normales.

Los efectos secundarios que la inmunoterapia puede producir suelen ser leves, como escalofríos, fiebre, náuseas, sarpullido, cansancio y dolores de cabeza.

No obstante, también existen otros más graves. Para ayudar a prevenir los efectos secundarios que se produzcan más graves, como por ejemplo dificultad respiratoria, se administran medicamentos antes de cada tratamiento.

Con menor frecuencia el sistema inmunitario comienza a atacar otras partes del cuerpo, lo que puede causar problemas graves en los pulmones, los intestinos, el hígado, las glándulas productoras de hormonas, los riñones u otros órganos.

Trasplante de células madre

Pueden utilizarse en pacientes con LH que es difícil de tratar, como por ejemplo cuando no desaparecen después de la quimioterapia o radiación, o el linfoma que regresa después del tratamiento.

Un trasplante de células madre permite que se puedan administrar dosis más altas de quimioterapia. Una vez que el paciente ha recibido altas dosis de quimio, se realiza un trasplante de células madre al paciente, estas producen sangre para reconstruir la médula ósea.

Existen dos tipos de trasplantes:

Autotrasplante de células madre: se extraen las propias células madre del paciente varias semanas antes del tratamiento. Estas se congelan y se almacenan mientras la persona está recibiendo el tratamiento, después se devuelve la sangre al paciente mediante la vía intravenosa. Es el más utilizado en el linfoma de hodgkin.

Alotrasplante de células madre: las células madre utilizadas provienen de otra persona. Generalmente provienen de un hermano o hermana, aunque también puede ser un donante sin relación. Este trasplante es utilizado una vez que el autotrasplante no haya funcionado

Estos trasplantes pueden ocasionar efectos secundarios potencialmente mortales.

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