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«Una dieta inadecuada podría potenciar el desarrollo de enfermedades»

 

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Marta González es diplomada en Dietética y Nutrición Humana (CESNID), con máster oficial de Nutrición y Salud (UOC). Docente desde 2003, divulgadora en temas de alimentación, enfermería e higiene alimentaria y colaboradora en revistas de salud y editoriales.

La obesidad infantil se ha convertido en un auténtico problema de salud pública, a escala mundial. ¿Cómo ve esta situación que se ha desarrollado en el mundo, en general, y en España, en particular?

La obesidad es una verdadera epidemia, constituye uno de los problemas de salud pública mundial más graves del siglo XXI. Está afectando todos los países, sobre todo en los medios urbanos, con una prevalencia que aumenta a un ritmo vertiginoso y alarmante. El crecimiento de obesidad infantil ha sido espectacular en las regiones más desfavorecidas, según la OMS, en África se ha pasado de un total de 4 millones de niños y niñas con sobrepeso u obesidad a un total de 9 millones. En los países en desarrollo con economías emergentes, la prevalencia actual de sobrepeso y obesidad infantil entre la población infantil en edad preescolar supera ya el 30%.

España se encuentra entre los países europeos con una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en la infancia tanto en la etapa pre-adolescente, que va de los 5 a los 10 años de edad, como en la etapa adolescente, de los 14 a los 17 años de edad. Alrededor del 35% de los niños, niñas y adolescentes españoles tienen exceso de peso, un 20,7 % tienen sobrepeso y un 14,3% obesidad.

¿Qué considera que se puede hacer para luchar contra ello?

Tanto el sobrepeso como la obesidad son prevenibles en la mayoría de los casos siempre y cuando se aborde el tema a través del entorno de los niños, escuelas y comunidades, de manera que se eduque para el consumo de alimentos más saludables y la práctica de actividad física de forma regular.

Ya desde pequeños se debe cuidar su alimentación. Entre las recomendaciones de la OMS se encuentran: el inicio inmediato de la lactancia materna durante la primera hora de vida, la lactancia exclusivamente materna durante los seis primeros meses de vida y la introducción de alimentos sólidos complementarios nutricionalmente adecuados e inocuos a los 6 meses, manteniendo al mismo tiempo la lactancia materna hasta los 2 años o más.

En cuanto a los niños en edad escolar y adolescentes es esencial limitar los alimentos energéticos ricos en grasas saturadas y azúcares simples, incrementar el consumo de vegetales como las frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos e incentivar a realizar actividad física con regularidad (60 minutos al día). En los últimos años los niños han sustituido la pelota, la bici y el correr en el parque por los ordenadores, tablets y consolas, es importante volver a invertir estos hábitos porque el sedentarismo aumenta el riesgo de obesidad.

En la mayoría de los hogares donde hay obesidad infantil, los padres no saben qué hacer para que su hijo coma saludablemente. ¿Qué consejos les daría?

  • Dar ejemplo de hábitos saludables tanto de alimentación como de actividad física (los hijos imitan a sus padres).
  • Establecer un horario regular para las comidas en familia.
  • Asegurar un ambiente relajado durante la comida, sin peleas.
  • Evitar distracciones como televisión, tablets, móviles o consolas.
  • Servir platos pequeños, sin rebosar, y no dejar la fuente de alimentos en la mesa para que se pueda repetir.
  • Involucrar a los niños en el proceso de compra de ingredientes y preparación de platos.
  • Planificar una compra saludable y menús semanales.
  • Servir únicamente agua para la hidratación, limitar zumos o bebidas refrescantes a ocasiones especiales.
  • Tener fruta siempre a mano y no comprar bollería ni pastelería industrial, ningún miembro de la familia la necesita.
  • Asegurar un buen aporte de vegetales como frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales.
  • Utilizar diferentes técnicas culinarias bajas en grasas como el hervido, plancha, horno, papillote o microondas.

Las dietas son un tratamiento clave para luchar contra la obesidad, pero, sin hablar de este tipo de patologías, ¿quiénes pueden someterse a dieta?

Una dieta o régimen es aquella pauta de alimentación adaptada a una determinada enfermedad, que ayuda a mejorarla o incluso curarla. A parte de las dietas de adelgazamiento encontramos otras como, por ejemplo, las dietas hiposódicas (bajas en sal) indicadas a pacientes hipertensos, las dietas hipoglucídicas (controladas en glúcidos o azúcares) indicadas en caso de diabetes, hipolipídicas (bajas en grasas) para personas con problemas cardíacos o las dietas libres de gluten indicadas en personas con celiaquía.

 ¿Qué ocurre cuando se limitan grupos importantes de alimentos?

Las restricciones de grupos de alimentos esenciales, sobre todo a largo plazo, comportan carencias nutricionales y complicaciones para la salud como irritabilidad, alteraciones hormonales, caída de cabello, uñas frágiles, dermatitis, anemias, descalcificación, problemas de crecimiento, etc.

 ¿Qué dietas considera son las más peligrosas?

Las dietas siempre tienen que estar supervisadas por expertos para asegurar el éxito sin poner en riesgo la salud. Toda dieta que no cubra las necesidades de energía y de nutrientes (vitaminas, minerales) puede llegar a ser peligrosa si se realiza durante demasiado tiempo. Cualquier dieta que restringe el consumo de algún grupo de alimentos esencial puede ser perjudicial, sobre todo en la etapa de crecimiento.

Últimamente también se ha puesto muy de moda las dietas vegetarianas y veganas, ¿cuál es tu opinión acerca de ellas?

En realidad, no se trata de una dieta, la alimentación vegetariana es una modalidad de alimentación diferente a la convencional (a la que estamos más acostumbrados), en la que se descartan alimentos de origen animal. Los ovolactovegetarianos consumen huevos y lácteos, pero los veganos no.

En algunas enfermedades como la aterosclerosis se recomienda seguir esta modalidad de alimentación porque es baja en grasas saturadas y colesterol.

La opción de alimentación vegetariana, siempre que sea equilibrada, puede aportar todos los nutrientes que necesita el organismo. Será necesario, eso sí, un suplemento de vitamina B12 pues esta solo está presente en los alimentos de origen animal.

¿Podría una dieta aflorar patologías ocultas o, incluso, potenciarlas?

Si, en el caso de tener antecedentes familiares o personales de algunas enfermedades, una dieta inadecuada podría potenciar su desarrollo.

Por ejemplo, en caso de tener antecedentes de enfermedad renal es posible que una dieta hiperproteica pueda generar piedras en el riñón.

Si tienes problemas de aterosclerosis y haces la dieta Atkins podrías tener complicaciones pues esta dieta limita la cantidad de hidratos de carbono y se centra en los alimentos con aporte de proteínas y grasa.

 A la hora de realizar una dieta, el asesoramiento es muy importante. ¿Quién debe controlar a la persona que hace la dieta y cómo debe de ser este seguimiento?

Una dieta debe estar planificada y controlada por un dietista/nutricionista, pues es un profesional que tiene conocimientos para realizar una valoración nutricional inicial adecuada, un estudio de la ingesta espontánea y la planificación de un menú personalizado y adaptado a las necesidades individuales de cada paciente, según su edad, constitución, etapa fisiológica, actividad física y gustos personales. Es importante huir del consejo de los que no tienen los conocimientos suficientes para realizar una dieta que lleve al éxito.

En la primera visita el profesional hace una valoración nutricional del paciente y planifica la dieta a seguir. El seguimiento para ver los resultados de la dieta y hacer las adaptaciones oportunas según la evaluación puede ser semanal o quincenal, según el tipo de objetivo propuesto.

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