Psicología

Cuidar a quienes nos cuidan

 

Cursos, Masters y Expertos Universitarios para Enfermería

La pandemia del Covid-19 ha mostrado al mundo entero el trabajo tan importante que realizan los profesionales de la salud. Su trabajo siempre es importante porque velan por nuestra salud e intentan que las hospitalizaciones sean lo más llevaderas posibles, pero el Covid-19 ha tenido la capacidad de resaltar su esfuerzo diario.

Tras meses de trabajo extenuante, los profesionales de la salud han ido agotando su mente y cuerpo poco a poco. La urgencia sanitaria vivida (y que algunos países continúan viviendo), ha obligado a estos profesionales a dar más de sí mismos, a doblar turnos, a exponerse ellos mismos al virus para cuidar a los demás.

Durante la parte activa de la pandemia, han experimentado un gran estrés que no siempre han podido regular y pasados tres meses, podríamos estar hablando de estrés crónico que es necesario ser regulado para que su propia salud no se resienta a medio-largo plazo.

Por eso es importante que cuidemos a quienes cuidan, a quienes se arriesgan por nosotros, a quienes llevan en su piel las marcas de las mascarillas que han de tener puestas durante más horas de las que el cuerpo puede soportar.

Mi deseo es poder ayudar en la distancia y por eso en este artículo voy a proponer algunas maneras sencillas y efectivas de reducir el estrés físico y psíquico, para que vosotros también os cuidéis.

  • Respira: Sé que este consejo te puede parecer simple, pero la manera más efectiva de volver a ti, de regular tus emociones y de volver a contactar con tu cuerpo, es la respiración. Tómate cinco minutos, siéntate y cierra los ojos, observa cómo el aire entra y sale de tu cuerpo, siente la marea eterna de la respiración en tu cuerpo y déjate llevar por la calma que trae consigo la espiración. Esta técnica es suficiente para volver al presente, pero quiero ayudarte de manera más directa, por eso puedes descargarte gratuitamente una meditación basada en la respiración que estoy segura te ayudará. Son solo cinco minutos.
  • Tómate tiempo libre: Sé que esto no siempre es fácil, pero si tienes un día libre, aprovecha para hacer alguna actividad que te apasione. Puede ser caminar sin prisas, tal vez leer, dibujar, ver una película que hace tiempo querías ver, cocinar, etc. Busca actividades que te ayuden a desconectar de tu trabajo y déjate llevar por ellas.
  • El arte de no hacer nada: En el siglo XXI, parece que si no somos productivos estamos perdiendo el tiempo. La realidad es que tu cuerpo y mente necesitan descansar y para ello debes no hacer nada. Algunas maneras de no hacer nada son: Tomar el sol, tumbarte en la cama y observar tu cuerpo y sus ritmos (respiración, latido del corazón), escuchar música y dejarte llevar por el ritmo o cualquier otra actividad que requiera no pensar, tan solo dejarte llevar por las sensaciones.
  • Moviliza tu cuerpo: Tu cuerpo se mueve, aguanta muchas horas de trabajo, pero también necesita moverse desde la alegría, desde la libertad total de movimientos. De este modo tu cuerpo es consciente de que te estás desestresando. Algunas actividades que te ayudan a movilizar el cuerpo, son: correr, practicar yoga o pilates,  nadar, bailar, caminar consciente y calmadamente…
  • Desarrolla tu gratitud: Siempre me he considerado muy afortunada por poder ayudar a otras personas que sufren y cada día estoy más agradecida por poder dedicarme a una profesión en la que puedo ayudar tanto. Esta gratitud la he desarrollado poco a poco, obligándome al principio hasta que ha empezado a tener vida propia, hasta que no necesito esforzarme para comprender lo afortunada que soy y la gratitud que anida en mí. Una de las cosas que me han ayudado a integrar esta emoción positiva ha sido el “ritual de gratitud”.

Mi ritual de gratitud diario consiste en que todas las mañanas, cuando mi mente aún está calmada, antes de llenarse con pensamientos, tareas y preocupaciones, cierro los ojos, contacto con mi cuerpo (especialmente con la respiración) y dejo que vengan a mí las miles de razones por las que estoy agradecida: por poder ayudar a otros, por acompañar a mi familia por el camino de la vida, por tener un techo sobre el que vivir y trabajar, por poder cuidar a mis seres queridos, por sentir gratitud en mi corazón, por poder escribir, por poder trabajar online y llegar a personas que están lejos de mí, por abrir el grifo y tener agua corriente, por poder caminar, por poder respirar, por poder sentir el calor del sol en mi piel o escuchar el canto de los pájaros.

Encuentra las cosas que hacen que tu vida sea extraordinaria y aquellas cosas por las que te sientes profundamente agradecido. Practica este ritual todos los días y te darás cuenta de cómo tu vida da un giro.

La pandemia que hemos vivido ha sido algo que en el siglo XXI nunca se había visto, de hecho es un suceso que nos ha ocurrido a toda la humanidad al mismo tiempo, y eso no había pasado nunca hasta ahora. Creo que esta situación vivida, esta crisis que has afrontado, es la semilla del cambio. Permite que esta semilla crezca poco a poco en ti y se convierta en una bella flor.

Si necesitas ayuda para integrar todas las experiencias vividas en estos meses, te aconsejo que acudas a un psicólogo que te ayude en este camino. Puedes contactar conmigo si lo deseas, a través de mi página web: www.cuidado-psicologico.es

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