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Cómo elegir el apósito adecuado

 

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Un apósito se define como un producto que cubre, protege y aísla la úlcera de factores externos perjudiciales al medio y que actúa de manera pasiva, absorbiendo exudados, o de manera activa, modificando el lecho de la herida e interviniendo en el proceso de cicatrización.

Así, entre los beneficios que proporciona un apósito se encuentra la reducción de los tiempos de curación, reducción de tiempos de enfermería, disminución del dolor por seguir los principios de la cura en ambiente húmedo, menor manipulación de la herida y, por tanto, también una mejor calidad de vida del paciente.

Son varios los tipos de apósitos que existen y lo cierto es que, para elegir el apósito adecuado para la situación, tenemos que tener en cuenta la cantidad de exudado, el dolor, la colonización, la región anatómica, las tunelizaciones, la piel perilesional y el lecho de la lesión.

De esta forma, el apósito ideal debe ofrecer protección mecánica, mantener el ambiente húmedo, absorber el exudado excesivo y los componentes tóxicos, facilitar la eliminación de exudado y tejido necrótico, ser impermeable a los líquidos, favorecer la cicatrización, actuar de barrera frente a microorganismos, permitir el intercambio gaseoso y no ser adherente a la herida.

Volviendo a su clasificación, los apósitos más tradicionales y fundamentales son las gasas tejidas, impregnadas o con parafinas, cremas, pomadas, o humedecida con solución salina. Son muy útiles para la limpieza de las lesiones y de la piel, en los últimos estadios y, principalmente, limpia. No obstante, hay que cambiarlas diariamente para evitar infecciones.

En segundo lugar, se encuentra la celulosa bacteriana. Se trata de un material natural insoluble en agua, que se encuentra en la madera, algodón y otros materiales a partir de plantas. Los biomateriales elaborados con BC, con sus derivados o acompañada con otros biopolímeros, han demostrado tener un gran potencial para su aplicación biomédica y un alto valor clínico para la reparación del tejido epitelial y la aceleración del proceso de cicatrización. Generalmente, se utilizan para las suturas y lesiones poco exudativas.

Los ácidos grasos hiperoxigenados son, principalmente, los productos utilizados para la prevención de úlceras por presión. Presentados en forma de aceite y ligeramente viscosos, su función es restaurar el manto hidrolipídico de la piel. De esta forma, el producto actúa sobre la microcirculación de la piel, induciendo una vasodilatación local y, debido a su composición química, produce un aumento de la presión transcutánea de oxígeno.

En cuanto a los apósitos barrera en pulverización o crema, están compuestos de una solución de polímeros, un plastificante y un disolvente. Así, tienen la capacidad de formar una barrera protectora en la piel frente agresiones externas y de regenerar el epitelio dañado.

Otro tipo de apósitos son los apósitos en malla, que contienen diversos componentes. Su función es evitar la adhesión al lecho o el dolor, según el tipo de herida o técnica realizada de los apósitos secundarios.

Por otro lado, se encuentran los hidrocoloides, el apósito pionero de las curas en “ambiente húmedo”. El hidrocoloide es una sustancia no reabsorbible que absorbe agua por mediación del ión sodio y aumenta de volumen en contacto con el exudado. 

En el mercado se presenta en todas las variedades: apósitos finos, absorbentes, hidrofibra, malla, pasta o grándulos. Además, este tipo de apósito protege frente a la fricción, evita la producción excesiva de fibrina, permita el intercambio gaseoso, favorece la aparición de colágeno, estimula la migración de fibroblastos y la angiogénesis, manteniendo la herida en la temperatura adecuada.

El objetivo básico es mantener la herida limpia, indolora, curada y cerrada.

Las espumas están formadas por poliuretano y acrilato sódico, son los apósitos que más han proliferado. Son esponjas con gran capacidad de absorción, con variabilidad en el poro y de distintas densidades que las harán más o menos absorbentes, manteniendo los principios de la cura en ambiente húmedo.

Otro tipo de apósitos son los hidrogeles, que se presentan en forma de gel, malla o placa, compuestos por agentes humectantes, que son polímeros hidrófilos. Además, pueden ser húmedos, secos y granulados, y no dañan el tejido sano.

Entre sus objetivos, mantienen un medio húmedo, alivian el dolor del lecho de la úlcera, rellenan cavidades, facilitan el desbridamiento autolítico natural mediante hidratación de costras secas y lisis del tejido necrótico. Necesitan para su acoplamiento un apósito secundario y cambio diario de este.

El carbón activo son unos apósitos que tienen una gran capacidad de absorción y resultan especialmente útiles en úlceras malolientes, ya que neutralizan los olores desagradables.

Los apósitos con plata presentan gran capacidad antimicrobiana con un amplio espectro de acción, por lo que resultan una alternativa a la utilización de antibióticos locales, evitando resistencias y sensibilizaciones cutáneas.

La plata se activa por humedad del exudado, aplicación de hidrogeles o suero fisiológico. La forma de actuar es distinta según los apósitos, unos liberan la plata en el lecho de la herida y en contacto con esta, otros absorben el exudado en el apósito y ahí son liberados los iones de plata.

El ibuprofeno pertenece al grupo de los antiinflamatorios no esteroides (AINES), que tienen a su vez efectos analgésicos y antipiréticos. En la actualidad, existen apósitos de espuma con ibuprofeno.

Por último, se encuentran los apósitos bioactivos, que poseen la característica de interactuar con la herida, siendo capaces de desempeñar un papel activo en el proceso de cicatrización de las úlceras.

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