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¿Cuántos tipos de drenajes hay?

 

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Los drenajes son tubos u otros elementos que ayudan a evacuar líquidos o gases acumulados en las zonas del organismo. Así, estos sistemas comunican la zona en la que está acumulando el líquido o gas con el exterior a través de un sistema adecuado, que es el drenaje.

Los drenajes son esenciales tras las intervenciones quirúrgicas, ya que las hacen mucho más segura y disminuye el riesgo de complicaciones, el dolor postoperatorio y facilita la cicatrización de la herida.

En este sentido, los drenajes se pueden clasificar en varios grupos. El primero de ellos es según su forma de drenar, que se divide en pasivos, actúan por gravedad o por diferentes presiones, o activos, que son los que la salida del material es mediante un sistema de respiración.

Asimismo, también se pueden dividir según su mecanismo de acción. En este caso tenemos drenajes profilácticos, que previenen el acúmulo de sustancias y valoran la presencia de hemorragia, o terapéuticos, que se utilizan únicamente para dar salida.

Por último, se pueden clasificar según su colocación, que son quirúrgicos, los que se colocan tras la cirugía, o punción transcutánea, cuando su colocación requiere de la realización de una ecografía o un TAC.

Una vez establecido las divisiones, es hora de mencionar algunos de los más conocidos, aunque no todos porque existen muchos. El primero de ellos es el drenaje de gasa o dedo de guante. Este tipo de drenaje es útil cuando tenemos colecciones líquidas contra la gravedad y pueden moldearse con facilidad.

Consiste en una tira de gasa o una gasa enrollada, un extremo se coloca en la herida y actúa por capilaridad, lo que facilitar el fluido de las secreciones. En el caso del dedo de guante, se corta un dedo de un guante estéril y se coloca dentro de la herida, asomando una parte fuera de esta. Así se consigue que la herida no cierre antes de lo necesario.

El siguiente es el drenaje de Redón. Consiste en un tubo de silicona o polivinilo con multitud de perforaciones que va conectado a un colector, es decir, un recipiente de recolección donde previamente se practica el vacío. Así, es un sistema de drenaje activo.

El drenaje de Saratoga, por su parte, es un tubo multiperforado de silicona o polivinilo con dos luces: la externa permite la entrada de aire y la interna permite la conexión a un sistema de aspiración. Generalmente, se usa en grandes heridas infectadas, o cuando se tiene que drenar una cantidad elevada.

Por su parte, el drenaje de Abramson también está compuesto por un tubo igual que los anteriores, pero que presenta tres luces: una para la entrada de aire, otra que se acopla al sistema de aspiración y una tercera que sirve para la irrigación de la zona.

Otro de los drenajes es el de Jackson Pratt, que es activo aspirativo. Es decir, es un catéter de silicona blanca, que está aplastada al principio, pero es muy circular al final y en su extremo se puede conectar a vacío tipo Redón. Esto permite un drenaje constante, que puede regularse.

Por otro lado, se encuentra el drenaje de Penrose, que consiste en un tubo de caucho, delgado y aplanado que se mantiene colapsado mientras no pasa líquido por su interior. Así, se coloca a través de una abertura cutánea y actúa por capilaridad. De esta forma, se coloca al finalizar la intervención quirúrgica, antes de cerrar la pared. Se hace una pequeña incisión y se asegura mediante un punto de sutura. Una vez terminada, se coloca una bolsa de colostomía.

Por último, se encuentra el drenaje de Blake tiene un extremo multiperforado, redondo y con rayas de color. En este sentido, es muy parecido al de Jackson Pratt.

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